La importancia de ubicarse

Saber situarse en el espacio, el tiempo y la vida no es cuestión baladí, de ahí que los seres humanos hayan dedicado tanto esfuerzo a lograrlo con éxito desigual.

Hace unas semanas un encuentro fortuito me llevó a conocer a una persona desorientada. Al despedirme, tras conversar un largo rato, me quedo la impresión de que más que confundida lo que estaba era muy perdida. Cierto es que toparse con alguien desorientado no es hecho extraordinario, quién no lo ha estado alguna vez, pero si una desubicación puntual puede provocar situaciones incómodas, incluso tensas, las consecuencias de vivir desnortado suelen ser más graves.

A raíz del encuentro, dado el interés que me suscitó la cuestión, más allá de limitarme a confirmar la perogrullada de que saber ubicarse evita muchos errores y contratiempos, decidí darle algunas vueltas a asunto tan importante como complejo. Así llegué a algunas conclusiones que, sin pretender ser fruto de docta reflexión, paso a compartir, siendo la primera que, aparte de existir diferentes grados de desorientación, las implicaciones varían notablemente según hablemos de saber ubicarse en el espacio, el tiempo o la vida.

Entendiendo por ubicarse en el espacio saber dónde estás y hacia dónde vas, hacerlo hoy es relativamente sencillo. Gracias a que, a lo largo de su historia, el ser humano ha mostrado particular interés en saber ubicarse en el espacio, factor clave de su desarrollo, hoy ya no es necesario recurrir para ello a las estrellas, el sol o el campo magnético. Tras siglos de una tenaz y continuada búsqueda de métodos, medios e ingenios variopintos, hoy contamos con sencillos aparatos y aplicaciones geolocalizadores.

 Lo mismo cabe decir de la importancia de conocer algo tan relevante como nuestro entorno, posibilidad derivada de saber ubicarse espacialmente. Para ello, también contamos con accesibles y potentes fuentes de información que permiten conocer y comprender el contexto natural, social y cultural en el que nos desenvolvemos. Aspecto a su vez esencial para ubicarnos correctamente en otros planos como el del tiempo en que vivimos.

Si para conocer la hora o el día la inventiva humana también nos ha ofrecido soluciones crecientemente precisas y sofisticadas, la cosa cambia si hablamos de ubicarnos en el tiempo en el que vivimos. Se da por hecho que va de suyo, que es cuasi natural, pero en muchas ocasiones comprobamos que no es así. Y no me refiero a las personas que buscan refugio en el pasado o una vía de escape en un futuro soñado; estas, aunque no les guste la realidad, parten de saberse insertos en ella. Hablo de aquellos que no se han enterado de los tiempos que corren, que no son pocas. Van de sorpresa en sorpresa, se sienten confundidos y son víctimas perfectas de fulleros y manipuladores.

Para poder decidir libremente cómo comportarnos en el tiempo que nos ha tocado vivir es indispensable tomar contacto con la realidad, nos guste más o menos, y ubicarnos en ella. Receta que también aplica a otro ámbito temporal tan relevante como el de saber en qué etapa o tiempo de nuestra vida estamos; lo que, entre otras cosas, evita muchos ridículos, accidentes y desengaños.

Llegamos así al plano quizás más profundo y enrevesado; ubicarse en la vida. Significa saber qué lugar ocupas en tus distintas facetas y respecto de los demás. Implica conocerse a uno mismo, tus limitaciones, talentos, valores y circunstancias. Supone no creerse lo que no se es, ni querer ser como otros dicen verte.

No conocer tu lugar en diferentes contextos sociales, jerarquías o situaciones, es, en esencia, fruto de una falta de buena educación, dicho en el más amplio sentido de la palabra. Se trata de una carencia que, siendo cada vez más evidente, no por ello es menos nociva. Aparte de que dice mucho y malo de quien así se comporta, antes o después alguien o algo acaba poniéndote en tu lugar con las consecuencias que acarrea. Tampoco obliga a petrificarse, al contrario, una vez ubicado, permite ir creciendo desde una base sólida sin autoengaños, planteando metas sinceras y realistas.

A diferencia de saber ubicarse en el espacio o situarse en el día y hora, para lo cual disponemos de variados instrumentos, para tener clara conciencia del tiempo en el que te ha tocado vivir y saber el lugar que ocupas en la sociedad, no existen artilugios similares. Hay manuales, una amplísima bibliografía y últimamente hasta eso que llaman life coaches y guías generadas por la IA. No obstante, a la postre, sin dudar de la valiosa ayuda que pueda prestar un profesional en casos de necesidad, lograr ubicarte, es decir, saber reconocerte en cada momento y lugar, creo es reto que cada cual debe afrontar haciéndose su propio traje a medida. Eso sí, exige mucha humildad y buena educación.

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