Dañinas burbujas profesionales

Por extendida que esté, la idea de que en los foros de los ámbitos laborales sólo deben tratarse asuntos específicos de la actividad, es craso error que, además de explicar muchos vacíos y desaciertos, coarta la libertad y la creatividad.

Aunque en absoluto es conducta novedosa, hoy me detengo en ella a raíz de unos comentarios críticos leídos recientemente en una red social que dan que pensar. El hecho que los ha suscitado ha sido un foro organizado por NEOS, fundación que se autodefine como movimiento de la sociedad civil defensor de una alternativa cultural basada en el humanismo cristiano. Bajo el título “La vida, el primer derecho”, el evento tuvo lugar el pasado día 29 en Madrid en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.

Dado que no tuve ocasión de asistir y además no es el caso, no entraré a valorar lo que allí se hablase, pero es evidente que no sería de asuntos técnicos ingenieriles sino más bien de lo que se ha venido en llamar “la defensa de la vida”, y este es el meollo de la cuestión. Visto lo leído, las quejas no iban dirigidas a las opiniones vertidas, sino a que dicho tema se debatiese en la sede del citado colegio. A juicio de los censores en dicho lugar únicamente deben tratarse temas profesionales.

Lo relevante del hecho es que refleja una visión muy pobre y estrecha de lo que debiera ser un profesional. Sea cual sea la profesión, salvo casos extraños, es de suponer que directa o indirectamente se ejerce  para satisfacer necesidades de un entorno social más o menos amplio. Por tanto cabe pensar que, cuanto mejor conozca el profesional la sociedad en la que se desenvuelve, mejor desempeñará su función.

Obviamente no le es exigible a un profesional un conocimiento enciclopédico, pero si cierta curiosidad, no descartar por inútil toda materia que vaya más allá de su praxis cotidiana y tener una mentalidad abierta al conocimiento de aquellas cuestiones y opiniones que condicionan y orientan la sociedad en la que trabaja. No obstante, lamentablemente esa apertura de miras, ese enriquecedor acopio e intercambio de saberes e ideas varias no sólo no tiende a promoverse sino que lo que se propicia es una férrea y utilitarista especialización.

Desde los planes de estudio hasta el ámbito laboral se impulsan formas de ser, estar y relacionarse segregacionistas en las que lo que no se considera útil para un fin concreto queda descartado. En vez de personas pensantes lo que parece buscarse son piezas que encajen en un engranaje y todo aquello que pueda chirriar, ya sea una opinión o una idea, queda segregado de la esfera profesional; más aún se genera un clima hostil que se asemeja mucho a coartar la libertad. Esa libertad de pensamiento crítico madre de la creatividad y del juicio propio. Aspecto este esencial que explica porque tanto empeño desde el poder en promover ese perfil de profesional ubicado en su compartimento estanco en el que sólo se hable te “temas profesionales”, porque de los otros, de los fundamentales, ya se ocupan quienes les gobiernan. Por tanto no  es de extrañar que, profesionales formados en este ambiente y habituados a la censura, se sientan incómodos y molestos, incluso agredidos, cuando en sus burbujas entran aires que estiman ajenos.

Quizás, alguien pueda pensar que, en el caso que ha suscitado esta reflexión, el tema objeto del foro sí es del todo extraño a la profesión ingenieril y que, consecuentemente, la reacción adversa está justificada. Pues me temo que yerran. Porque más allá de las conexiones directas que pudieran darse entre la profesión de ingeniero y el derecho a la vida, la forma de tutelar cuestión tan esencial impacta en múltiples ámbitos de la sociedad conformando su devenir. Basta ver como en España ha condicionado la política, el modelo social y el estado de derecho en cuyo marco todos, incluidos los ingenieros, nos desenvolvemos.

Para concluir no puedo evitar un comentario amistoso dirigido a los ingenieros molestos con el evento mencionado. Supongo que si mañana se organiza en su colegio un foro sobre peregrinaciones católicas también se ofenderían. Pues han de saber que, anualmente, muchos colegios profesionales de ingenieros de caminos celebran actos institucionales con motivo de la festividad de su patrón, santo Domingo de la Calzada, que lo es porque se afanó en construir puentes, calzadas, hospitales y refugios para facilitar el paso de los peregrinos en el Camino de Santiago.